SOLAMENTE, MARÍA - PDF to Flipbook
Published on Aug 06, 2026
Description:
Solamente, María
No, no te levantes María, que
este Invierno viene blanco y frio,
que por el quicio de las viejas
ventanas entra traidor y furtivo.
Sigue ahí, entre esas sabanas
por los años raídas; esas las que
de tu ajuar sacaste por carecer
ya de otras, esas empapadas
de momentos de lujuria y algún que
otro de dolor. Pues el Tiempo anduvo
rápido y baldío.
Ahora caminando atrás en la vida
tus recuerdos remotos se avivan,
retornos de Infancia y cuna, de
Madre y pecho.
Quizás quien sabe, si para disfrazar
las heridas de antaño, cuando la
tierra cubrió lo que antes vidas fueron,
vidas con nombre de hijo y esposo
No te levantes María, no te levantes
hasta que el Sol juegue con colores
en las grietas de tus cristales.
No te levantes, que a tu cuerpo ya
más dolor no le cabe, y anda con torpes
pasos hacia el viejo fogón donde
reposa ese cazo, ese cazo de antaño que
lleva lagrimas incrustadas de leche
antiguamente derramada. Que sola estas María, que sola
estas, entre esas viejas paredes
de alcoba, enmohecidas de
aguas embriagadas; con su
tela de araña en la esquina, la
que ya no alcanzas quitar; es
como la que tu has tejido durante
la vida al pasar.
No te levantes todavía y sigue
postrada en tu lecho que hoy
vienen a arrancarte de la soledad,
tras un Réquiem y Amen,
para llevarte a ese Cielo, a ese
que el Cura del Pueblo un Día te
prometió. Ese Cura al que tu sin
ningún pecado acudías, pero el
alguno siempre hallo en posibles
actos impuros. A ti María, a ti que
no supiste jamas coito placentero.
Ese Cura que aún así
penitencia te impuso.
A ti María, a ti.
Mujer de escapulario y
capilla, de credo y Amen.
A esa María, a esa de
la calle Mayor, de cualquier
Pueblo sin nombre, esa que a lo
mejor tu conoces y ella jamas
no te cuenta su soledad. A esa que morirá sola, esa
que el tiempo dará sepultura
en el silencio de su alcoba.