SOLAMENTE, MARÍA

Published on Aug 06, 2026

SOLAMENTE, MARÍA

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Published on Aug 06, 2026

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Solamente, María No, no te levantes María, que este Invierno viene blanco y frio, que por el quicio de las viejas ventanas entra traidor y furtivo. Sigue ahí, entre esas sabanas por los años raídas; esas las que de tu ajuar sacaste por carecer ya de otras, esas empapadas de momentos de lujuria y algún que otro de dolor. Pues el Tiempo anduvo rápido y baldío. Ahora caminando atrás en la vida tus recuerdos remotos se avivan, retornos de Infancia y cuna, de Madre y pecho. Quizás quien sabe, si para disfrazar las heridas de antaño, cuando la tierra cubrió lo que antes vidas fueron, vidas con nombre de hijo y esposo No te levantes María, no te levantes hasta que el Sol juegue con colores en las grietas de tus cristales. No te levantes, que a tu cuerpo ya más dolor no le cabe, y anda con torpes pasos hacia el viejo fogón donde reposa ese cazo, ese cazo de antaño que lleva lagrimas incrustadas de leche antiguamente derramada. Que sola estas María, que sola estas, entre esas viejas paredes de alcoba, enmohecidas de aguas embriagadas; con su tela de araña en la esquina, la que ya no alcanzas quitar; es como la que tu has tejido durante la vida al pasar. No te levantes todavía y sigue postrada en tu lecho que hoy vienen a arrancarte de la soledad, tras un Réquiem y Amen, para llevarte a ese Cielo, a ese que el Cura del Pueblo un Día te prometió. Ese Cura al que tu sin ningún pecado acudías, pero el alguno siempre hallo en posibles actos impuros. A ti María, a ti que no supiste jamas coito placentero. Ese Cura que aún así penitencia te impuso. A ti María, a ti. Mujer de escapulario y capilla, de credo y Amen. A esa María, a esa de la calle Mayor, de cualquier Pueblo sin nombre, esa que a lo mejor tu conoces y ella jamas no te cuenta su soledad. A esa que morirá sola, esa que el tiempo dará sepultura en el silencio de su alcoba.