EL GRITO EN LAS MIGAS - Document to Flipbook
Published on Sep 30, 2026
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EL GRITO EN LAS MIGAS
David Maroto AvilésEL GRITO EN LAS MIGAS
David Maroto Avilés
Universo Canela EditorialEl grito en las migas
David Maroto Avilés
Universo Canela EditorialÍNDICE
Prólogo.........................................................................................................................1
I. La Mancha y las cadenas de la tradición 3
Capítulo 1. El olor a tiempo detenido..................................................................5
Capítulo 2. El forastero de la cámara................................................................14
Capítulo 3. El pimentón prohibido.....................................................................23
Capítulo 4. El abismo en la encimera................................................................33
II. El crisol de Madrid y la Movida 43
Capítulo 5. El tren de las ocho a Atocha...........................................................45
Capítulo 6. Manos de cocinero............................................................................57
Capítulo 7. Especias y confidentes.....................................................................68
Capítulo 8. El despertar en Malasaña................................................................77
III. La doble vida y el dilema 86
Capítulo 9. El reencuentro en Recoletos...........................................................88
Capítulo 10. Fuego a dos bandas.........................................................................97
Capítulo 11. La jaula dorada de La Marisma................................................107
IV. El duelo y la validación 117
Capítulo 12. La carta con sello manchego......................................................119
Capítulo 13. La creación del Duelo de la Olla...............................................128
V. Reconciliación y legado 137
Capítulo 14. La figura en el umbral.................................................................139
Capítulo 15. El grito que resuena.....................................................................149
Agradecimientos...................................................................................................157EL GRITO EN LAS MIGAS
Prólogo
La mañana en que cerraron Casa Caridad para empezar las obras,
Alejo llegó antes que los albañiles.
La puerta principal aún abría con el mismo empujón que había
aprendido a darle de niño. Dentro olía a madera húmeda y a ceniza
antigua. Habían retirado las mesas del comedor y, sin ellas, el cuarto
parecía más grande de lo que había sido nunca.
Dejó las llaves sobre la barra y fue a la cocina.
La gran olla de hierro seguía sobre el fogón. Su abuela se había
negado a guardarla en el almacén.
—Cuando sepamos dónde irá, la movemos —había dicho.
Alejo levantó la tapa. Alguien la había lavado y secado con
cuidado. Pasó un dedo por el borde, donde el hierro tenía una
pequeña aspereza que conocía desde niño. Una vez se había cortado
allí por meter la mano demasiado deprisa. Su padre le había envuelto
el dedo en un paño mientras Caridad insistía en que la comida no
podía esperar.
Afuera se detuvo una furgoneta. Los albañiles todavía tardarían
unos minutos en entrar.
Alejo abrió la ventana. En el patio, la higuera había perdido casi
todas las hojas. Debajo quedaba una que nadie había barrido, pegada
a la tierra por la lluvia. Pensó en quitarla antes de que llegaran los
demás, pero se quedó donde estaba.
Habían pasado años desde la noche en que salió de aquella casa
con una maleta. Ahora volvía con planos, presupuestos y más
personas dispuestas a trabajar en la fonda. Caridad seguía viviendo
1EL GRITO EN LAS MIGAS
allí. La víspera habían discutido sobre la ubicación del fregadero y
habían terminado cenando juntos.
Alejo bajó la tapa de la olla. Oyó pasos en la entrada y la voz de su
abuela dando indicaciones a alguien antes incluso de quitarse el
abrigo.
—Estoy en la cocina —dijo él.
—Ya lo sé —respondió Caridad—. Has dejado la puerta abierta.
Alejo fue a cerrarla. Luego regresó para enseñar a los albañiles
por dónde debían empezar.
2BLOQUE I
La Mancha y las cadenas de la tradiciónEL GRITO EN LAS MIGAS
CAPÍTULO 1
El olor a tiempo detenido
Alejo sabía qué hora era por el ruido de las ollas.
Antes de que clareara, su abuela levantaba la tapa del caldero
grande y la dejaba sobre la encimera con un golpe seco. Después
venía el arrastre de los pies por el suelo de barro, el chasquido de una
cerilla y, por último, el primer hervor del agua. Nunca necesitaba
mirar el reloj. Casa Caridad se despertaba siempre de la misma
manera.
Aquella mañana tardó unos minutos en levantarse. El frío se había
metido en las sábanas durante la noche y le dolían las manos, sobre
todo la pequeña cicatriz que cruzaba el nudillo del índice. Se quedó
mirando el techo inclinado de su cuarto, donde una mancha de
humedad tenía la forma de un país que no conocía. A veces
imaginaba ciudades dentro de aquel contorno. Otras, solo veía una
gotera pendiente de arreglar.
Desde abajo llegó la voz de su abuela.
—Alejo.
No lo llamó más fuerte. Jamás tenía que hacerlo.
Se vistió a oscuras, se echó agua en la cara en el lavabo del pasillo
y bajó la escalera estrecha que unía las habitaciones con la cocina. El
olor lo recibió en el último peldaño: laurel, leña consumida, aceite
templándose en la sartén. También estaba el olor de siempre, más
difícil de separar de los otros, hecho de años de guisos, piedra
húmeda y humo atrapado en las vigas.
Doña Caridad estaba frente al fogón, con el pelo blanco recogido
en un moño tan tirante que parecía sujetarle también el gesto. Había
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