Idolos del corazon

Published on Oct 30, 2026

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Idolos del corazon - Document to Flipbook

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ÍDOLOS DEL CORAZÓN Aprendiendo a anhelar solo a Dios Elyse Fitzpatrick © 2013 por Poiema Publicaciones Traducido del libro Idols of the Heart © 2001 Elyse Fitzpatrick publicado por Presbyterian and Reformed Publishing Company Traducción por Cynthia Verónica Pérez de Canales Las citas bíblicas han sido tomadas de la Nueva Versión Internacional NVI ©1999 de la Sociedad Bíblica Internacional. Las citas marcadas con la sigla (RV) son de la Versión Reina Valera ©1960 por las Sociedades Bíblicas Unidas. Todos los derechos reservados. Prohibida la reproducción total o parcial de este libro por cualquier medio, visual o electrónico sin permiso escrito de Poiema Publicaciones. Escanear, subir, o distribuir a este libro por internet, o por cualquier otro medio es ilegal y castigable por ley. Poiema Publicaciones Medellín, Colombia E-mail: [email protected] www.poiema.co Categoría: Religión, Cristianismo, Vida Cristiana, Experiencia Práctica. ISBN: 978-958-57182-5-8 Impreso en Colombia SDGA Phil por su amor inalterable y su paciencia: Fue porque tú entregaste tu vida día tras día que yo pude hacer esto.Lista de Ilustraciones 8 Agradecimientos 9 Introducción: Observando los Dioses del Mundo 11 1. Los Dioses de Raquel y Tú 17 2. Adoración sin Reservas 29 3. De Suma Importancia 43 4. El que Cambia el Corazón 59 5. Mejor que la Vida 75 6. Conociendo tu Corazón 89 7. Pensando en tu Dios 105 8. Anhelando a Dios 121 9. Dispuestos a Obedecer 139 10. Rechazando a tus Ídolos 153 11. Aniquilando a tus Dioses Falsos 171 12. Deleitándote en Dios 189 Apéndice A: Descubriendo Patrones Pecaminosos y Dioses Falsos 203 Apéndice B: Lo que Significa ser Legalista 205 Apéndice C: Cómo Puedes Saber si Eres Cristiano 209 Notas del Texto 213 contenidoilustraciones Fig. 6.1. Un retrato bíblico del corazón 96 Fig. 8.1. Los deseos de Adán antes de la 133 caída y los deseos del hombre caído Fig. 8.2. Los deseos de Adán antes de la caída 135 y los deseos perfectos de Jesús Fig. 10.1 Cuando el corazón desea auto complacerse 164 Fig. 10.2 Cuando el corazón desea complacer 166 la Audiencia de Uno Fig. 11.1 Descubriendo los patrones pecaminosos 175 y los dioses falsos Fig. 11.2 Ejemplos de la Escritura del 183 principio quitar/poner Fig. 11.3 Ejemplos específicos del principio 184 quitar/poner Fig. 11.4 Hoja de trabajo personal para quitar y poner 188Agradecimientos Nada que valga la pena se puede lograr sin la ayuda y apoyo de muchas personas. Si el Señor en Su gracia usa este libro para ayudar a alguien, es porque Él me ha regalado una familia piadosa y amigos que saben lo que significa amarlo fervientemente. Sé que nunca he tenido un pensamiento verdaderamente original, así que le estoy agradecida a George Scipione por mi entrenamiento (y ahora por la esposa de mi hijo); a Dave Powlison quien generosamente se tomó diez minutos en una conferencia a principios de los 90s y reconfiguró mi pensamiento sobre la idolatría; al Pastor Dave Eby de North City Presbyterian Church (las notas de sus sermones están por todo este libro); a mis hermanos y hermanas en Cristo que han orado por mí, me han alentado y me han preguntado: “¿Cómo va el libro? ¿Cómo puedo orar por ti?” Estoy agradecida por el ministerio de John y Sandra Cully, Linda Qualls y John Hiekernell de Evangelical Bible Bookstore, quienes me mantuvieron surtida de libros puritanos e hicieron grandes sugerencias. Un agradecimiento especial para Anita Manata, Donna Turner y Barbara Duguid, queridas amigas que fueron mis sabias consejeras y me ayudaron mucho con mis reflexiones; a mi madre por sus amables sugerencias y revisión gramatical; y a Barbara Lerch de P & R quien creyó que era tiempo de que se escuchara a una mujer reformada hablar sobre este tema. INTRODUCCIÓN Observando los Dioses del Mundo Durante la primavera de 1998 mi esposo y yo, y nuestros primos, tuvimos el privilegio de viajar al oriente, pasando casi doce días en China, Corea del Sur y Japón. Como íbamos con grupos turísticos visitamos varios templos budistas. Vimos al Buda más viejo, al Buda más grande, al Buda más venerado. Vimos un Buda que había sido robado durante una batalla y un Buda que había sido dañado por el fuego y después reconstruido. Nos pidieron donar a un fondo para que cierto Buda pudiera ser recubierto de oro. Vimos el Buda que perteneció al emperador y el Buda que perteneció a la gente común. Vimos cuando los adoradores prendían velas y quemaban incienso, ofrecían rezos y ponían platos de comida y flores ante los dioses. Para el momento en que el viaje terminó, mi esposo y yo habíamos visto suficientes ídolos para toda nuestra vida. ¿O no? Estábamos contentos de regresar a los Estados Unidos, un país con fundamentos cristianos. A diferencia de los países asiáticos que visitamos, Estados Unidos no tiene ídolos en cada esquina y días apartados para quemar incienso o encender velas a los dioses. No hallamos aquí grandes templos donde se ofrezcan platos de arroz… o en nuestro contexto, papas fritas. De hecho, un 76 por ciento de los norteamericanos encuestados se consideran “completamente fieles al Primer Mandamiento:1 “No tengas otros dioses además de mí” (Éxodo 20:3). Es decir que, a juzgar por el cumplimiento del primer mandamiento, estamos obrando correctamente, ¿no? Me imagino que, igual que yo, tiendes a pensar en los ídolos en los términos que acabo de describir. Los ídolos son algo que está 12 Ídolos del Corazón fuera de nosotros; son algo raro, algo a lo que le tomas fotos en templos lejanos, algo de lo que te maravillas. Los Dioses en Nuestro Corazón Para mí uno de los mandamientos más escalofriantes se encuentra en Mateo 22. Déjame recordarte cómo un escriba se acercó a Jesús, buscando encontrar una posibilidad para acusarlo de herejía y le preguntó: ¿Cuál es el mandamiento más importante de la ley? “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu mente”, le respondió Jesús. Éste es el primero y el más importante de los mandamientos. (Mateo 22:37-38) Probablemente hemos leído este mandamiento tantas veces, que ha perdido su impacto. Regresa ahora y vuélvelo a leer y piensa profundamente conmigo un momento. ¿Qué está demandando aquí nuestro Señor? Nada menos que nuestro amor y adoración íntegros. Tan pronto como me detengo a reflexionar en ese mandamiento, comienzo a ponerme incómoda y debo preguntarme: • ¿Lo amo con todo mi ser, o hay otros amores en mi corazón que gritan por tener mi atención? • ¿Adoro otros dioses, o siempre y en cada caso Él es invariablemente el Gobernante supremo que recibe mi íntegra pasión y devoción? Al hacer esta reflexión, me doy cuenta que quizá la idolatría es más que los templos budistas, el incienso y el arroz. La idolatría tiene que ver con el amor –mi amor por Él, mi amor por los demás, mi amor por el mundo. Y viendo la idolatría de esta manera, comprendo que no soy tan diferente de aquella gente que observé en esos templos lejanos.